El 11 de enero ha sido también una gran fiesta para la Institución Teresiana en Kikwit (República Democrática de Congo) en acción de gracias por los 100 años de la aprobación pontificia.

La eucaristía, celebrada en el Centro Victoria Diez, fue presidida por Monseñor Timothée Bodika Mansiyai, obispo de Kikwit. Asistieron miembros, colaboradores y amigos –más de 200 personas– y también representantes de las distintas congregaciones religiosas de esta diócesis congoleña.

En la introducción de la misa, Laurentine Lumbundji, miembro de la IT, hizo una breve historia de esta asociación de fieles destacando su identidad y misión.

Curar la corrupción

Monseñor Bodika, recordó en su homilía que, como pedía Pedro Poveda y él mismo vivió, la misión de la Institución es ser sal y luz en medio del mundo y destacó el lugar importante de los laicos en la Iglesia. Los miembros de la Institución Teresiana, sin ningún signo distintivo, pero totalmente entregados, dijo el obispo, anuncian el Evangelio con su testimonio de vida, en este caso como sal que cura la corrupción de la vida social en la RDC, en la educación, centro de acogida, residencia de estudiantes y todos los demás compromisos, siguiendo el ejemplo de Santa Teresa de Ávila, de quien toma su nombre.

Tras la celebración eucarística se compartió una comida copiosa y cuidada, fruto de las aportaciones y colaboración de muchas personas cercanas.

Desde 1964

La Institución Teresiana está presente en RD Congo desde 1964, cuando se denominaba Zaire. A lo largo de estas seis décadas muchas personas se han unido a la semilla inicial, algunas hoy acompañan desde el cielo estas celebraciones. Cerca de cincuenta personas son miembros de la IT en este hermoso y castigado país africano.

Además de las diversas presencias individuales, en puestos estatales, hospitales o escuelas, hay tres proyectos en Kinshasa y el Centro Victoria Díez de Kikwit, promovidos por la Institución Teresiana. Cuentan con el apoyo de la ONGD InteRed y otras colaboraciones.

En Kinshasa, el proyecto Bana ya Poveda, se dedica a la formación de menores de la calle y reinserción familiar y social; el CESEREF es un centro para la asistencia y educación de niños con parálisis cerebral y trabajo con sus familias; la Biblioteca Karibuni, es un espacio para el fomento de la lectura, apoyo escolar, actividades formativas, ciudadanía, liderazgo, igualdad… En Kikwit el Centro Victoria Díez, ofrece una biblioteca pública y una residencia para jóvenes mujeres estudiantes, además de cursos de formación para jóvenes y profesores.

Luisa González, Kikwit.

 

 

 

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